Érase una vez, un mundo donde la paz era lo único que reinaba en cada centímetro de cada continente, donde la gente se moría, no por guerras ni asesinatos, sino, por que les llegó su hora después de haber tenido una larga vida de felicidad. En ese mundo, las únicas armas eran las palabras, cada mente de cada ser humano era diferente pero con los mismos pensamientos. Cada persona hacía lo mejor para todo el mundo, donde no existía la necesidad de robar. En ese mundo no importaba si eras negro, blanco, amarillo o multicolor, por dentro todos tenían el mismo corazón. Todos tenían los mismos derechos. Daba igual que sean más ricos o más pobres. LIBERTAD era la expresión correcta.
Sin más llegó la hora de despertarse y volver a la realidad. Dicen que los cuentos, cuentos son, pero, ¿algún día se hará realidad?
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